Ha de antiguo la costumbre
de mi padre el Barón de Mies de descender de su cumbre
y cazar aves con lumbre,
ya sabéis vos como es.
En la noche más cerrada,
se toma un farol de hierro
que tenga la luz tapada,
se coge una vieja espada
y una esquila o un cencerro.
A fin de que al avanzar
el cazador importuno
las aves oigan sonar la esquila
y puedan pensar que es un animal vacuno.
Y en medio de la penumbra,
cuando al cabo se columbra
que está cerca el verderol,
se alumbra. Se le deslumbra
con la lumbre del farol.
Queda el ave temblorosa, cautelosa, recelosa
y entonces, sin embarazo,
se le atiza un estacazo,
se le mata y a otra cosa.
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